El flujo cultural, comunitario y global, conducido durante décadas por expresiones aleatorias del mercado, a veces por siniestras componendas entre grandes grupos de poder, y otras, por los bienintencionados oficios de periodistas y actores sociales congruentes con su responsabilidad cívica, ha encontrado una catalización superlativa (con sus inclusiones y variaciones inherentes) en el contexto de las nuevas tecnologías aplicadas a la comunicación.
Afortunadamente, mientras se presenta la oportunidad de sumergirse en la descomposición de datos que el internet arroja; quienes tenemos algún dejo de interés por el efectivo intercambio cultural, hemos hallado también portentosas herramientas para abrevar de mentes prodigiosas y de acervos incontables; logramos construir comunidades formalmente virtuales pero materialmente muy sensibles, y por supuesto, tenemos la posibilidad de proyectar al mundo la fecundidad de nuestro pensamiento (la inocuidad de nuestros juicios o los excesos conceptuales de nuestra depauperada humanidad) para consumar dos objetivos consustanciales: Conformar y reafirmar una identidad, así como ser, por lo demás, sujetos de conciencia, por pertenencia al grupo.
Sean pues bienvenidos a este esfuerzo libre de cronogramas, donde a manera de blog, de periódico, de revista, de curiosidad publicada, presentaré (y en algunas ocasiones "mostraremos") la riqueza cultural (y contradicciones consustanciales) de nuestro mundo; mientras ejercitamos nuestro derecho a la libre expresión, con el objetivo honesto de aportar acaso algún valor, por modesto que éste fuera.
Alejandro Parra
@AlexParraMX
