Al más llano estilo de la inmolación involuntaria, Josefina se presentará al debate. No sólo es que su carencia de argumentos la debilite, ocurre, que además de sus limitaciones personales, carga con el lastre de los indicadores nacionales que virtualmente nulifican la intención de dar continuidad al proyecto político más aberrante que nuestro país ha vivido en cien años.
Su campaña viene mal desde los preparativos de la concepción. Tuvo que enfrentarse a una figura presidencial que rompiendo con los protocolos nominales del partido al que debe su formación, decidió pasar por alto las voces de los militantes para intentar imponer a la personificación de la antipatía.
Vázquez derrotaría a Cordero en subsecuentes batallas intestinas que a la postre le pasarían factura azul.
Iría mal, a medias, entre rencor y desconfianza, al arranque de campaña más desolado que se hubiera podido esperar. La herida estaba abierta. Josefina estaba sola.
La militancia azul, que antaño cobijaba a su candidato con fervor, ahora parecía soslayar a Vázquez. ¿Sería acaso que seis años de guerra absurda, decrecimiento económico y políticas erráticas lograron hacer mella? Quizás por la propia decepción ante el proyecto de 2006, que además de nutrirse de la cosecha de una de las más tóxicas campañas de guerra sucia, tuvo que comenzar el ejercicio gubernamental entre las sombras de la duda respecto a la falta de legitimidad política, además de la jurídica (que para el pueblo enardecido es la que menos cuenta).

La candidata tendrá que defender en el debate, directa o indirectamente, a un gobierno indefendible, a una campaña malograda, a un líder de partido que mejor se va al Senado, a un Roberto Gil que consiguió empleo de chivo expiatorio; además probablemente tendrá que tocar el tema de los tres millones de pisos firmes y otros cuentos para infantes.

El descrédito de su grupo político, la incapacidad de sus operadores, la fragilidad que denota su persona, el voto duro fragmentado y los apoyos reducidos (cada vez más), serán algunos de los principales lastres a los que se enfrentará; a esto hay que añadir a una izquierda de creciente fuerza que amenaza condenarla al tercer lugar, y por su puesto, a un candidato puntero que tiene a su favor los resultados de prácticamente todas las encuestas.
Citando a un tristemente clásico de nuestros tiempos, por lo que a Josefina respecta, mejor que el debate y la campaña terminen “hoy”.



@AlexParraMX



¿Y los Derechos Humanos?

Perdidos, ocultos; peor, ocultados. Exhibidas sus caricaturas, a fuerza de mediatización dantesca.
Hemos sido hiperexpuestos a la síntesis absurda del dogma oficial, de la moral ad hoc y la razón de Estado.
Seguramente que los “peores críticos de la ética empírica”, los adoradores de las fórmulas legales complacientes y los operadores jurídicos sin conciencia (ni los pocos, ni los más) se volverán cada día mejores, si se los permitimos, en manipular el contexto del “deber ser” en función de la práctica de facto de muchos de los administradores de las instituciones federales; de aquellos de investiduras viciadas por su origen controvertido, turbio acaso, electorero ramplón (mientras nos endilgan un nuevo régimen constitucional-material, al estilo de la lógica sartoriana)
Por compra-venta: neoliberales;  por estrategia: “la moral de grupo no conjura al Derecho”, pero lo hace.

¿Y los Derechos, Humanos?

A veces pienso que le faltan humanos al Derecho, lo que sobran son excesos y conflictos; estamos inmersos en una sociedad dolida, desesperada; que legisla e interpreta por instinto de defensa y por oportunidad, no por justicia. México urge. Necesitamos un cambio, ahora.



@AlexParraMX

"Cuando hayas talado el último árbol, cuando hayas matado al último animal, cuando hayas contaminado el último río, te darás cuenta de que el dinero no se come" (Proverbio del pueblo CrisCanadá)

Las conclusiones de conciencia son siempre superiores a las recapitulaciones académicas; será porque las primeras constituyen la potencialidad de lo aprendido y las segundas sólo sirven para aprobar el curso.


Hace un año, mientras preparaba un trabajo de fin de semestre sobre la evolución jurídica ambiental, creí adecuado vincularlo con el paradigma neoconstitucional de la posguerra, al que México va llegando tarde. El nexo de razón axiológica que sometió al iuspositivismo a una comparativa ética con el iusnaturalismo y su resultante controvertida: La filosofía de la moral en la Constitución.


Así, las abstracciones de la última generación del Derecho, “los derechos difusos”, cuya titularidad indeterminada y sus objetivos supraindividuales no agotaron su conceptualización tampoco en los derechos de la sociedad, sino de todos los seres humanos y del ambiente; no pudiendo lograr una buena asimilación por las grandes colectividades, que para el objeto del tema central, interesan porque sus huellas hídricas, de carbono, de alojamiento, de vida cotidiana irreflexiva y contaminante, devienen, acaso, en gestadoras del fin del mundo que conocemos.

Vivimos en una sociedad profundamente dependiente de los recursos no renovables; en la que  pocos saben suficiente sobre éstos; una situación así constituye probablemente la mejor fórmula para el desastre (Usando la estructura conceptual de Carl Sagan). Y es que los problemas a los que se enfrentan los respetuosos del Derecho Ambiental son, fundamentalmente, una indiferencia práctica por parte de los pocos que están conscientes del daño que estamos provocando a nuestro mundo y un desconocimiento de la problemática por el grueso de la población, ya que, no obstante que la difusión del problema ha despertado las buenas intensiones de algunos, no tenemos (en la mayor parte del mundo) autoridades  suficientemente comprometidas.

Estamos llenos de leyes sin aplicación práctica, pobremente formuladas, sin tribunales adecuados, con operadores ignorantes y muchas veces corruptos; pero el problema al que nos enfrentamos no puede esperar a que superemos nuestros viejos vicios, a decir de la mayoría de los investigadores nos quedan sólo unas pocas décadas antes de que el mundo que conocemos se degradé de manera trascendente, y ya no se pueda sostener nuestra calidad de vida, ni siquiera la continuidad de muchas de las otras especies de seres vivos del planeta.

El cambio climático provocará una gran generación de pobreza debido a la extinción de formas de producción o a sus cambios imprevisibles: lluvias torrenciales, grandes sequías, extinción de flora y fauna; mucho de lo cual está ocurriendo ahora.

Son probablemente los albores de un colapso ambiental, y por lo tanto demográfico, económico, cultural y geopolítico, donde la correlación de fuerzas será acaso tan variable que las guerras se librarán por agua y las cosechas se defenderán con armas para decidir si alimentarán personas o motores. La evolución del Derecho ambiental ha sido lenta y evidentemente insuficiente.

Existen importantes avances en distintas partes del mundo, pero mientras las 500,000 personas más adineradas del planeta sean las responsables del 50% de la generación del bióxido de carbono y las leyes lo permitan, el control económico sobre la legislación de nuestros recursos naturales, inmediatista y centavera, devendrá en una insalvable posición de pérdidas incuantificables para nosotros y para las próximas generaciones.

Resulta urgente una revaloración de nuestras leyes y de nuestros reglamentos, su adecuación a las necesidades reales del entorno y sobre todo, la asunción de nuestro papel en la preservación del medio ambiente por parte de más miembros de la sociedad civil.

Alejandro Parra
@AlexParraMX


El flujo cultural, comunitario y global, conducido durante décadas por expresiones aleatorias del mercado, a veces por siniestras componendas entre grandes grupos de poder, y otras, por los bienintencionados oficios de periodistas y actores sociales congruentes con su responsabilidad cívica, ha encontrado una catalización superlativa (con sus inclusiones y variaciones inherentes) en el contexto de las nuevas tecnologías aplicadas a la comunicación. 
Afortunadamente, mientras se presenta la oportunidad de sumergirse en la descomposición de datos que el internet arroja; quienes tenemos algún dejo de interés por el efectivo intercambio cultural, hemos hallado también portentosas herramientas para abrevar de mentes prodigiosas y de acervos incontables; logramos construir comunidades formalmente virtuales pero materialmente muy sensibles, y por supuesto, tenemos la posibilidad de proyectar al mundo la fecundidad de nuestro pensamiento (la inocuidad de nuestros juicios o los excesos conceptuales de nuestra depauperada humanidad) para consumar dos objetivos consustanciales: Conformar y reafirmar una identidad, así como ser, por lo demás, sujetos de conciencia, por pertenencia al grupo.

Sean pues bienvenidos a este esfuerzo libre de cronogramas, donde a manera de blog, de periódico, de revista, de curiosidad publicada, presentaré (y en algunas ocasiones "mostraremos") la riqueza cultural (y contradicciones consustanciales) de nuestro mundo; mientras ejercitamos nuestro derecho a la libre expresión, con el objetivo honesto de aportar acaso algún valor, por modesto que éste fuera.



Alejandro Parra
@AlexParraMX